Una legislatura marcada por la obsesión del Diablo de Navarra por los símbolos

Pasadas las elecciones estatales y tras jugar un papel clave en bendición de la plataforma antiforalista Navarra Sum(is)a, el Diablo de Navarra vuelve a cargar de lleno su artillería electoral. Adelantaban ayer que en los próximos días publicarán una serie de artículos en torno a temáticas que pretenden convertir en polémicas respecto a la acción municipal en Iruñea. Primer cartucho: Criminalización del respeto a los símbolos y de los cambios realizados en nomenclaturas. Invocan a la obsesión, cuando en realidad son ellos los obsesionados en esta materia.

Portada y dos páginas centrales en la edición del 30 de abril de 2019. Contenido: Nuevo capítulo de la obsesión que el Diablo de Navarra demuestra sobre los cambios realizados en diferentes ámbitos, esta vez en el de los símbolos. Este artefacto ha sido una constante durante toda la legislatura. Tinta a raudales para criminalizar la defensa de las libertades y las dinámicas realizadas para respetar la memoria histórica y simbólica de la ciudad . En definitiva muro de contención para intentar desvirtuar el avance que han supuesto los primeros pasos para poner fin a una situación de recorte de libertades impuesta por la rama política del régimen durante años, así como los cambios realizados en torno a su legado retrógrado. No sólo eso, pretenden alimentar con ello una visión reduccionista de todo lo realizado en esta legislatura, empleando el término de “obsesión” cuando en realidad han sido ellos los que han demostrado tal estado emocional invocando una y otra vez el mantra de los símbolos.

Su obsesión es clara: Pretenden reducir todas las iniciativas políticas desarrolladas por las fuerzas del cambio a tópicos repetidos una y otra vez tales como el de los símbolos. Si la derecha ha hecho bandera central del asunto su vocero no se ha quedado atrás. Las dinámicas llevadas a cabo por el cambio político en un sinfín de ámbitos es incuestionable pero leyendo las páginas del Diablo de Navarra parece que todo se reduce a la batalla dada en la defensa de las libertades en materia de expresión de todos los sentires de nuestra tierra. Pretenden así confundir a la opinión pública mediante artefactos superficiales y emocionales.

Se van al terreno de la emoción porque en cuestión de hechos y datos verdaderos podemos afirmar que la oposición a las medidas que pretenden convertir en polémicas es más bien escasa. Durante esta legislatura con los asuntos que anuncian tratarán en sus artículos se han convocado tres manifestaciones. Recordemos los datos de asistencia siempre según la Delegación del Gobierno :

  • En 2017 a favor de la bandera de Navarra y por la reposición de la ley de símbolos con 15.000 asistentes. No podemos obviar que en esta movilización participó el PSN junto con todo el fatxerío.
  • En 2018 una contra la política lingüística con 15.000 asistentes y otra contra Skolae con 1.500 asistentes.

Otra de las líneas del reportaje de hoy se refiere al trabajo realizado en materia de dignificación de memoria histórica quitando del mapa icónico de la capital los vestigios del fascismo. Asimismo ponen en el punto de mira medidas progresistas para reconocer también esos otros hitos sociales que conectan con el imaginario del movimiento popular y la sociedad civil y que han sido históricamente silenciados. Veamos el reconocimiento a la Insumisión o la implementación del euskara en la denominación de la Txantrea. Todo vale para atacar el cambio. Mediatizan los envites judiciales y los castigos económicos. Son ellos los que demuestran obsesión.

Pretenden hacer creer que todo lo avanzado en estos cuatro años se reduce a lo simbólico. Quieren que la gente obvie todas las demás medidas y propuestas apelando a estados emocionales populistas. Es más quieren crear una opinión pública retrograda y contraria a las libertades. Debemos estar alerta, este mayo quedará más que claro que las armas mediáticas las carga el Diablo.