El 27 de septiembre de 1975 el franquismo mostró su rostro más brutal: cinco militantes antifranquistas fueron fusilados tras juicios sumarísimos sin pruebas ni garantías. Tres pertenecían al FRAP: José Humberto Baena, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo. Dos eran de ETA militar: Juan Paredes Manot, “Txiki”, y Ángel Otaegi Etxeberria.
No fue justicia. Fue terror de Estado. Sentencias escritas antes del juicio, confesiones bajo tortura, juicios convertidos en teatro macabro. El régimen buscaba infundir miedo cuando ya agonizaba.
Txiki tenía solo 21 años, nacido en Extremadura y criado en Zarautz. Representaba a toda una juventud que no aceptó la represión como destino. Otaegi, guipuzcoano de 33, fue condenado en otro proceso manipulado, reflejo de cómo el franquismo convirtió los tribunales en paredones.
Ambos se transformaron en símbolos de resistencia. Desde entonces, cada 27 de septiembre, el Gudari Eguna recuerda a quienes dieron la vida enfrentándose a la dictadura.
Hoy, 50 años después, hay quienes todavía pretenden manipular aquel recuerdo. El Diario de Navarra, que en 1975 actuó como vocero foral del régimen, vuelve a intentar blanquear el franquismo con motivo de este aniversario. Su papel está documentado: la hemeroteca de la BNE registra los ejemplares del 27 y 28 de septiembre de 1975, disponibles en MyNews o en consulta directa. Quien quiera comprobar cómo titulaba y cómo trataba las ejecuciones puede hacerlo: ahí está el rastro del alineamiento con la propaganda oficial. Pretender ahora disfrazar lo que entonces fue represión y barbarie no es periodismo: es una segunda injusticia contra la memoria de quienes murieron.
En este 2025, el homenaje tendrá lugar en Iruñea, en el pabellón Anaitasuna, y en múltiples pueblos y ciudades de Euskal Herria. No será un recuerdo pasivo, sino un acto vivo de resistencia. Porque donde el franquismo sembró miedo, hoy florece memoria. Porque la dignidad no se fusila. Porque Txiki y Otaegi siguen presentes en cada lucha por justicia y libertad.
