Diario de Navarra pone el ventilador

Apirilak 09 2019

Por desgracia y como estamos viendo en el resto del Estado, algunos medios de comunicación no están como debieran al servicio de la verdad y de los lectores. Su noticias son más opinión que información y siempre en una dirección, cuando no falsas o faltas de rigor informativo.

La ética debiera estar por encima de los intereses económicos y políticos de los medios, pero desgraciadamente no es así. Como declaraba recientemente el ex-director de El Mundo, David Jiménez, “El poder económico protege al poder político. El poder político protege al poder económico. La prensa protege al poder económico…”

Diario de Navarra no estás al margen de esas maniobras antidemocráticas, sobre todo teniendo en cuenta de donde vienen y su comportamiento golpista hace 75 años, con el levantamiento contra el poder constituido de la Republica del 36.

Aquellos tiempos ya pasaron y con la llegada de la “democracia” Diario de Navarra pasó por arte de birbiloque de ser un firme defensor de los sectores más reaccionarios y golpistas a ser un periódico demócrata de toda la vida. Esto naturalmente sin pedir perdón por su historia y las andanzas fascistas de su ex-director Garcilaso.

No es fácil transformarse de golpista a demócrata de verdad; esto lo sigue llevando muy mal y se demuestra continuamente, especialmente en estas fechas cercanas a las elecciones, donde la derechona navarra y Diario de Navarra pretenden descabalgar del Gobierno foral al Cuatripartito.

En su línea editorial aparece su odio al Euskera, su apoyo incondicional a la Iglesia Católica y el Opus Dei, el alinearse siempre con el Empresariado, especialmente con los constructores – promotores y como no, con la Ley y el orden

Los sistemáticos ataques al Cuatripartito nada tienen que ver con el tratamiento que durante varias legislaturas ha dado a los gobiernos de UPN; no hay más que tirar de hemeroteca para comprobarlo… Esos largos periodos no fueron buenos para Navarra, con endeudamiento importante que seguimos sufriéndolo, obras faraónicas e innecesarios, pérdida de la querida Caja de Ahorros y un largo número de chanchullos y favoritismos.

Últimamente, entre los temas que intuyen pueden hacer daño al Cuatripartito está el de la Sanidad. No hay día en que no se refleje esto en sus páginas, naturalmente dando una imagen falsa de la realidad sanitaria navarra. Una excepción fue un pequeño artículo a favor de la misma, donde Miguel Aizcorbe, exjefe de cirugía de Centro Hospitalario de Navarra, donde decía que “No estamos peor que hace cuatro años”, destacando el índice de satisfacción superior al 80% de los usuarios de la sanidad. También dijo que “se han reducido las listas de espera en número de pacientes y días para la atención”, “se han hecho mil biopsias más en 2018 en comparación con 2017; la cirugía mayor ambulatoria ha aumentado en un 28%; o la infección hospitalaria ha bajado en un año del 7,6% al 4,6%. Ha habido 1.800 pacientes menos infectados, lo que significa de morbilidad y mortalidad, y se traduce en un ahorro de 7 millones de euros”… Pero el periódico de Cordovilla sigue “erre que erre”.

Otros de los temas que Diario de Navarra está sacando continuamente a la palestra es el de las Infraestructuras (Canal de Navarra, Tren de Alta Velocidad, Viviendas, Viales, etc.). Por ese medio han aparecido las voces de la Institución Futuro, la Confederación de Empresarios de Navarra, la Cámara navarra, la Cofradía del hormigón y el cemento, compuesta por banqueros, constructores, promotores, especuladores, etc. Esta gente tiene y ha tenido muchísimo poder en nuestra Comunidad, especialmente cuando UPN gobernaba en las diferentes legislaturas. Se han “forrado” en los años de bonanza económica, mientras el hormigón endeudaba nuestra Comunidad y de paso fagocitaban suelo urbanizable y natural y aumentaban las emisiones de GEI.

El colmo de cuanto digo como ejemplo claro de especulación, falta de transparencia y clientelismo, fue el delirante proyecto urbanístico fallido de Guendulain para construir 19.000 viviendas. Ahora, no está mal recordar aquel proceso escandaloso en el que todos se fueron de “rositas”: Un grupo compuesto por constructores y promotores amiguetes de UPN, compraron suelo rústico a un precio muy por encima del real. Una semana después se presentaron a un concurso público convocado por el Gobierno de Navarra con el fin de crear una reserva de suelo público para vivienda, resultando naturalmente ser uno de los adjudicatarios. Fue en especie el pago a los compradores-especuladores por parte del Gobierno de Navarra, de forma que estos constructores y promotores se quedaron con los derechos edificatorios. Un pelotazo perfecto…

Podríamos extendernos a quienes apoya y ha apoyado Diario de Navarra durante años, pero se nos haría demasiado extenso. Una sociedad moderna y transparente no puede consentir todo lo que hemos vivido en las legislaturas de UPN y que ese medio ha favorecido sin escrúpulos desde sus páginas.