Para el Diario de Navarra la existencia de brecha generacional es evidente a la vista del editorial y del contenido de la página 8 del ejemplar correspondiente al ejemplar del 19 de septiembre.
En realidad el periódico de Cordovilla se limita, en los citados artículos, a un copia y pega del informe del Instituto Juan de Mariana titulado “Brecha generacional: Cómo el sistema de pensiones y el modelo fiscal penalizan a los jóvenes españoles”.
En ese informe, del que el Diario de Navarra basa el contenido de los artículos y de su editorial, se defiende que la fisura entre la capacidad económica de jóvenes y mayores es la mayor desigualdad existente en España, dado que las nuevas generaciones españolas viven peor que sus padres.
Los nuevos jubilados -según el informe y el Diario de Navarra- cobran más que los trabajadores menores de 35 años. Aportando el dato de que la media de las pensiones de jubilación (1.760 euros mensuales) es mayor que el salario medio de los trabajadores menores de edad (1.670 euros al mes). Según dicen, los ingresos reales de los trabajadores jóvenes, entre 2008 y 2024 han caído un 3%, mientras que los ingresos de los mayores de 65 años han aumentado un 18%, en ese mismo periodo.
La conclusión a la que quieren llegar resulta evidente: la “desigualdad de clase” ha sido sustituida por la “desigualdad generacional”. Y ello debido a la política del actual Gobierno, que abandona a las generaciones jóvenes para apoyar a las personas jubiladas y a un sistema de pensiones que colapsará y que está dinamitando la capacidad económica y el acceso a la buena vida de los jóvenes.
Llegados a este punto, conviene detenerse para conocer mejor la fuente en la que abreva el Diario de Navarra, para sostener la tesis de la existencia de esta “alarmante brecha generacional”. Hablemos, por tanto, de que es el “Instituto Juan de Mariana”.
Este chiringuito, es un centro de pensamiento neoliberal que en junio de 2024 concedió el premio que lleva su nombre al presidente de Argentina, Javier Milei. Su ideario se fundamenta en la defensa del ultraliberalismo y la confrontación con las políticas sociales públicas. En concreto se muestran contrarios a la financiación pública de subvenciones a las capas desfavorecidas. Y al sistema público de pensiones del que afirman que: “un jubilado recibe un 62% más de lo aportó a lo largo de su vida laboral”. Lo que convierte al actual sistema de pensiones en una “retribución claramente desproporcionada, quebrando el equilibrio entre los aportado y lo recibido, en detrimento de los trabajadores en activo”.
Estos firmes postulados ideológicos no resultan obstáculos para que los componentes de este ‘think tank’ ultraliberal, todos ellos empresarios, como Fernando Monera, Manuel Llamas, Domingo Soriano, Gabriel Calzada, Juan Rallo, Gonzalo Melián, reciban cuantiosas subvenciones y ayudas de diversas administraciones públicas para sus empresas sin que se les caigan los anillos. Mostrando una de las características inherentes a todos estos “gurús” del neoliberalismo acérrimo: su incoherencia e incongruencia entre lo que postulan para los demás y su práctica.
Tanto el Instituto Juan de Mariana como el Diario de Navarra, pertenecen a esa parte de la sociedad que defiende un sistema cada vez más explotador con las clases populares y depredador de la naturaleza. Mantienen que se trata del mejor sistema económico, político y social con el que podemos contar. Les parece normal que las grandes empresas multipliquen sus beneficios en épocas de crisis, recortando todo tipo de derechos a las personas trabajadoras y sectores populares.
En concreto buscan propiciar un enfrentamiento entre generaciones, entre derechos de unos y de otros. Y Para ello usan todo tipo de artimañas, falseando la realidad “ad nauseam”.
El Diario de Navarra y el Instituto Juan de Mariana, en sus informes y artículos, ocultan la realidad de miles y miles de personas jubiladas que no pueden cubrir con sus pensiones sus necesidades básicas.
Citar solamente las pensiones medias como referente, resulta parcial y engañoso, puesto que se crea una imagen interesada que no saca a la luz a los millones de personas que están por debajo de la media. La cruda realidad -de la que no habla el Diario de Navarra ni el Instituto Juan de Mariana- es que 2,14 millones de pensionistas en el Estado español (una quinta parte del total), perciben pensiones mínimas, muy alejadas de los 1.080 euros que se reivindican. Y que entre la CAV y Nafarroa son 220.000 las personas pensionistas que tienen una paga inferior a esos 1.080 euros mensuales. La realidad, de la que huye como villano de película el Diario de Navarra, es que la pensión mínima contributiva de una persona jubilada con más de 65 años es de 783,3 euros mensuales, muy alejados del Salario Mínimo Interprofesional.
También es un falacia utilizar los ingresos de las personas mayores como dato determinante, sin discriminar que la mayoría de esos ingresos, que han crecido en un 18% entre el 2008 y 2024 -según los “augures” del Instituto Juan de Mariana y el Diario de Navarra-, responden, no al aumento de las pensiones, sino al aumento de las rentas provenientes de los alquileres de inmuebles, de acciones y de inversiones, que una parte de los mayores (los pudientes) obtienen como rentistas, no como pensionistas.
Ciertamente los salarios de las personas jóvenes en su mayoría (pues también se dan altos salarios en algunos menores de 35 años), tampoco llegan a garantizar el acceso a una vida digna y a cubrir sus necesidades básicas. Pero ello no es culpa de las pensiones, sino de los empresarios que pagan a los jóvenes unas retribuciones de miseria, mientras obtienen beneficios que crecen cuatro veces más porcentualmente que los salarios. Al mismo tiempo que existe una política fiscal que beneficia a las rentas del capital en detrimento de las del trabajo, de tal forma que los ricos son cada vez más ricos a costa de la mayoría de la sociedad.
En lugar de propiciar el enfrentamiento entre unos y otros, lo que resulta necesario es garantizar que todas las personas, al margen de su edad, genero o estatus, puedan acceder a unas condiciones dignas de vida. En donde se aseguren que se todas las necesidades básicas (vivienda, alimentación, educación, sanidad, ocio, trabajo…) estén protegidas.
El Diario de Navarra, con su editorial y artículos del día 19 de septiembre, no va por esa línea de solidaridad y de derechos para todas las personas, sino que se incluye, basándose en las mentiras y demagogias del Instituto Juan de Mariana, en las dinámicas de la derecha más reaccionaria y ultra por atizar el descontento de una parte de la población joven para engrosar las filas de la confrontación con otra parte de la población que también se encuentra en situaciones de riesgo. Socavando las premisas del Estado social, solidario y garantizador de los derechos de todas las personas.
La patronal (CEOE, la CEN en Navarra) se niega a la mejora del Salario Mínimo Interprofesional acorde a las necesidades básicas de las personas, y a que la pensión mínima se equipare a tal salario. Ellos como representantes del sistema capitalista que arroja a la miseria a cada vez mayores sectores de la población, son los responsables, no las personas jubiladas.
No existe una brecha generacional. El intento por crear una confrontación intergeneracional no es más que una maniobra por ocultar la persistencia de la lucha de clases entre quienes ostentan el poder económico y son dueños de los medios de producción y quienes no poseen nada más que su fuerza de trabajo.
