En los años 50 del pasado siglo, se hizo famosa una película titulada «Los crímenes del museo de cera». Un filme de terror que se desarrolla en una galería artística. Emulando el pánico que la mencionada cinta causó y sigue causando, y situándose en parecida o superior altura, el ejemplar del Diario de Navarra del pasado 29 de mayo, obsequia a sus lectores con un genuino relato de terror gótico, que igualmente tiene como escenario un museo.
Se trata del libelo insertado en la sección de «opinión» titulado «Por la integridad del Monumento a los Caídos», rubricado por un nutrido grupo de personas pertenecientes a la denominada «Plataforma Pro-Museo de la Ciudad en el Monumento a los Caídos de Pamplona».
Ese edificio representa la quintaesencia del ideario fascista de los golpistas de 1936. Levantado a la imagen y semejanza de la ideología de la reaccionaria derecha navarrista y del nacionalcatolicismo. Sus muros quieren ocultar los crímenes contra la humanidad cometidos y la total impunidad que ha amparado a los perpetradores.
Representa, también, la tremenda miseria moral de quienes habiendo asesinado en Navarra, sin mediar frente de guerra, a más de 3.500 personas por su militancia republicana, tuvieran el cuajo de erigir un monumento religioso a sus muertos, los que se alzaron contra la legalidad y secundaron un golpe ilegitimo, mientras las otras víctimas se pudrían en las cunetas y fosas comunes.
Y esta bajeza moral, propias de seres desalmados y ruines era compartida por quienes lo idearon, proyectaron, pintaron, bendijeron, sufragaron, utilizaron como templo religioso y lo mantuvieron como necrópolis de golpistas sanguinarios como Emilio Mola.
El panfleto rezuma por cada una de sus líneas la defensa del Monumento en su integridad, para lo que hacen completa abstracción del ominoso pasado, de su origen y de su significación ideológica inicial. No hay ninguna referencia a lo largo de sus líneas en donde se refleje algo, por pequeño que sea, de la impostura histórica y la manipulación grosera del pasado que el edificio representa. Todo es poner en valor su calidad artística y patrimonial. Por decir, llegan a afirmar que «El Monumento es, además, un ejemplo excepcional de arquitectura votiva, tipología escasa en Europa, lo que refuerza su interés cultural y su potencial como espacio que preservar».
La arquitectura votiva se refiere a estructuras, generalmente monumentos o iglesias, construidas o dedicadas en agradecimiento por un favor recibido o para hacer un voto a un ser superior. Estos edificios, a menudo, reflejan la fe y la gratitud de una comunidad por la salvación de una situación difícil (diccionario de la RAE).
Es decir, que ese adefesio está levantado en agradecimiento por la ayuda prestada por la divinidad por salvarnos del «terror rojo». Retuercen la realidad y las palabras. Lo que, en puridad, se debería decir es que «El Monumento es, además, un ejemplo excepcional de arquitectura VOMITIVA».
Con esta postura lo que están haciendo es ofrecer el último servicio de la derecha reaccionaria navarra a ese edificio de exaltación del golpe fascista, de la dictadura franquista y la represión desatada contra las personas republicanas.
Ese museo de la ciudad que proponen hace completa abstracción de una mirada alternativa de la memoria que no sea la de los vencedores, los verdugos, los victimarios. Poner por encima de la imprescindible intervención para destruir el mensaje que contiene el edificio, la necesidad de «mantener su coherencia arquitectónica y artística», no es sino situarse en los mismos parámetros ideológicos y morales de quienes lo construyeron.
Esta Plataforma Pro-Museo permanece agazapada y expectante ante la pelea dialéctica que están manteniendo las asociaciones de la memoria con las instituciones, sobre todo con el Ayuntamiento. Muy de vez en cuando asoma la patita, con algún artículo en el Diario de Navarra, pero su postura es la de esperar para atacar cuando la presa esté débil. Se sabe beneficiaria de no estar en el punto de mira, cuando representa la peor y más peligrosa de las alternativas presentes en el debate sobre qué hacer con los Caídos. Es el auténtico enemigo que combatir, y, sin embargo, se encuentra en una cómoda situación entre bambalinas.
Las personas que firman el pasquín dan una perfecta imagen de la procedencia social, ideológica y de clase que quienes conforman esa Plataforma. Por supuesto que ninguna de ellas tiene dificultades para llegar a fin de mes. Todas ellas desarrollan sus actividades profesionales en el ámbito de la cultura, la arquitectura, el arte, la docencia universitaria, las instituciones culturales…etc. ¡Vaya, que nunca han necesitado mancharse las manos en un cadena de producción!
Hagamos un pequeño repaso de sus perfiles profesionales e ideológicos:
Joaquín Ansorena Casaus, ha trabajado como director de Marketing de Bosch Siemens. Experto en temas de la historia de Estella, lleva años recurriendo todo lo que el Ayuntamiento hace en relación con los Caídos, siendo desestimados todos sus recursos por carecer de legitimación y bases jurídicas suficientes. Muy preparado en esto no parece.
No podía faltar entre los firmantes el inevitable Víctor Manuel Arbeloa Muru, escritor, historiador, sacerdote, político ESPAÑOL. Perejil en todas las salsas. Ha transitado por todas las instituciones políticas posibles: parlamento navarro, senado español, parlamento europeo, sin que en ninguna haya dejado cosa buena. Uno de los artífices de la escisión de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca. Permanente amargado en su evolución hacia la ideología más reaccionaria posible. Defensor del necesario olvido y reconciliación entre los golpistas y republicanos. Fustigador del euskera y todo lo que huela a cultura vasca en Navarra. Enemigo acérrimo de la izquierda abertzale y en general de todas las izquierdas. A pesar de que toda su larguísima carrera política la ha hecho bajo las siglas del Partido Socialista, del que en la actualidad se encuentra totalmente distanciado. En el año 2016 recibió el «Premio Cadenas de Navarra», suponemos porque es una autentica condena para el pueblo navarro.
Asunción Domeño Martínez de Morentin, es profesora de la Universidad del OPUS, en la actualidad trabaja en el Departamento de dirección académica y programas del Museo de esa Universidad. En 1992 obtuvo la suficiencia investigadora por el trabajo «Pilas bautismales medievales en Navarra: tipos formas y símbolos». Lo que nos da una idea de por donde discurren sus inquietudes investigadoras.
En la misma Universidad, ejerce de profesora de Historia del Arte, Clara Fernández-Ladreda Aguadé. Su tesis doctoral se centró en estudiar «La imagenería mariana en Navarra».
Ana Dolores Hueso Pérez, fue directora del Archivo Municipal de Pamplona (2011-2023), también recibió el «Premio Cadenas de Navarra» en su edición 2023, aunque creemos que no por las mismas razones que por las premiaron a Víctor Manuel.
Juan José Martinena Ruiz, también profesor agregado de Historia de la Universidad privada. Ha sido director del Archivo Real y General de Navarra, es un habitual del Diario de Navarra. Presente en todas las procesiones religiosas en las fiestas de san Fermín. Es candidato para lanzar el cohete este año (honor que esperamos no consiga).
José Luis Molins Mugueta, por supuesto profesor de la Universidad del OPUS, de Historia del Arte. Ha sido archivero del Ayuntamiento de Pamplona, y miembro permanente del Secretariado de Arte Sacro del Arzobispado de Pamplona, así como vocal de la Comisión Mixta Iglesia-Gobierno de Navarra para defensa del Patrimonio Artístico. Sobre las apropiaciones ilegales que la iglesia lleva realizando desde años, no ha dicho nunca ni una palabra.
Francisco Monente Zabalza ha ejercido de arquitecto municipal de Pamplona y en la legislatura iniciada en 1995 fue concejal del Ayuntamiento por Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN).
José Mari Muruzabal es profesor de Historia y Ciencias Sociales en las Jesuitinas.
Luis Eduardo Oslé es historiador y coronel del ejército.
Antonio Purroy Unanua es el único de los firmantes que es profesor y no ejerce en la Universidad privada, sino en la UPNA, donde da clases de producción animal. Es autor del libro «El movimiento animalista, la producción animal y la tauromaquia», en el que defiende que los animales no tienen derechos porque no tiene obligaciones. Tampoco sufren pues el sufrimiento es algo privativo de los humanos (sic).
José León Taberna, es empresario. Ha sido presidente de «Institución Futuro». El imperio panadero lo heredó de su familia y su origen se gestó en la rapiña a panaderías republicanas(se quedaron con la Panadería Obrera).Siempre se ha movido en la órbita del poder de la derecha. Experto en dar pelotazos millonarios vendiendo a consorcios extranjeros.
Javier Torrens Alzu, arquitecto, formó parte de la corporación municipal de Pamplona en el periodo 2007-2011, en el grupo del PSN. También presidió la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. En ninguno de esos cargos dejó huella alguna que merezca ser recordada.
Francisco Javier Zubiaur Carreño, doctor en Historia del Arte. Profesor asociado de la Universidad privada. Fue en el periodo 1991-1995 director general de Cultura en el Gobierno de UPN. Descendiente de un larga saga de requetés, y de fundadores de UPN.
Como se puede comprobar por este rápido repaso, la casi totalidad de las personas firmantes se mueven en la órbita del Opus Dei, autentico secuestrador ideológico de la ciudad, y de la derecha. Los tránsfugas socialistas contribuyen a dar una imagen de pluralismo que en la realidad no existe.
Su defensa del Museo de la Ciudad manteniendo tal cual los Caídos, no es sino la permanencia de la imposición del relato de los verdugos, y la manifestación más clara de que «el fascismo nunca ha estado muerto», y que ahora florece con mayor fuerza. No vestido de camisa azul, ni tocado con la boina roja, pero presente en las propuestas de estos «pseudo intelectuales», en estos «expertos del arte». Del arte de mantener los privilegios de clase que obtuvieron con el golpe y la dictadura franquista, legitimando el «glorioso alzamiento, por Dios y por España».
