Es tiempo de responsabilidad. Ni TAV, ni Diario de Navarra

Diario de Navarra lleva años de permanente campaña en la defensa del TAV. Años de apología de este proyecto derrochador, antisocial y de ataque a la naturaleza. En un momento en el que se debate sobre qué hacer con los fondos que Europa nos vende, saca su artillería mediática al servicio, como siempre, del capital. Ahora toca el negocio de los desarrollistas.

En el último mes, las referencias de Diario de Navarra al Tren de Alta Velocidad han sido constantes. Lo dice la academia: los medios son ese cuarto poder que se encarga de marcar la agenda social. No es casual, pues, que, en un momento donde el debate político está en qué hacer con el dinero de Europa, salgan a defender lo suyo, el negocio de los suyos.

Para enmarcar la edición del pasado 16 de junio, que se lanzaba con el titular -destacado en portada a cuatro columnas- de “La llegada de fondos europeos permitirá impulsar los 200 km del TAV en Navarra”. Cobertura que venía a acompañar la comparecencia realizada por la presidenta Chivite en el Parlamento el día anterior, donde el PSN dijo que el TAP (Tren de Altas Prestaciones), que no el TAV, sería una prioridad. Desde “AHT Gelditu Nafarroa” nos afirman que lo uno y lo otro son lo mismo.

En el interior, le seguían un editorial, junto a la apertura de una de sus principales secciones y las páginas posteriores, infografía incluida. Todo, para apuntalar el programa neoliberal y desarrollista que pretende imponer un proyecto que, hoy, representa el mayor despilfarro económico y de destrucción del medioambiente en nuestro herrialde. Imponer, claro está, frente a las inversiones sociales que el momento de crisis actual, la mayor del último siglo, requiere.

Veamos. El megaproyecto del TAV prevé construir un trazado de 200 km en Nafarroa cuando, desde que las obras comenzaran en 2010, se han construido solamente 15 km. 15 km en 11 años. Así las cosas, estaríamos hablando de una obra que se alargaría durante 200 años. No es viable, la imposibilidad que tienen para materializar lo que quieren, es evidente. Si bien el tramo desde Castejón hasta Iruñea está más o menos blindado queda a la vista que, a partir de ahí, rumbo al norte, es muy difícil, por no decir imposible, que se vayan a ejecutar las obras. Se trata, pues, de propaganda vacía de contenido. El peligro está ahí, en esta tierra conocemos de sobra como funciona la política de hechos consumados. Pero estamos a tiempo.

Repasemos las implicaciones de estas obras en términos económicos. En plena crisis del covid-19 la iniciativa popular Orain Ardura- Ahora Responsabilidad recordaba lo qué supone el gasto de esta obra, ruinosa en términos sociales. Tacharon este megaproyecto como el mayor elefante blanco de la historia de Euskal Herria. No es para menos: 12.000.000.000 de euros, que vienen a ser 4800 euros por habitante del país (incluidas las menores de edad). Así mismo destapaban que hasta el momento el TAV ha acumulado un sobrecoste del 55%. Nos dieron también una foto real con la formula de para qué da un solo km en comparación con el gasto social.

  • Educación: 1 km: 2 colegios o 773 profesorxs para todo el año o 42.721 plazas de comedor para todo el curso.
  • Sanidad: 1 km: 1 hospital o 112 enfermerxs o 112 fisioterapeutas, o 112 técnicos de salud o 225 médicxs.
  • Cuidados: 1km: 1600 trabajadrxs de residencias o 375 plazas en residencia pública o 1600 trabajadorxs de ayuda a domicilio.
  • Pensiones: 2.083 jubiladxs con pensión digna o 7.377 mujeres con pensión de viudedad digna

Pues bien, con estos datos y en el contexto de la mayor crisis del último siglo, pretenden influir en el debate para que los fondos que compraremos a Europa se inviertan en el TAV. Es demencial. Un agujero sin fondo que se alargará, como se ha dicho, durante 200 años. Que no reactivará, ni por asomo, la economía y que, como queda demostrado, es de todo menos social.

Este dinero no viene gratis, hipotecará a las siguientes generaciones. Para pagarlo y contentar a los tiburones europeos, intereses incluídos, tendrán que aplicarse recortes de aquí y allá, que se aplicarán, como es sabido, en Sanidad, Educación, Servicios Sociales y Pensiones. Afectará a las mayorías populares, pero pretenden destinarlo a una obra que carece de todo sentido desde la perspectiva del bien común. Más aún, en el contexto de crisis social, ecológica y, en definitiva, de civilización como la actual.

Diario de Navarra ha salido al paso. Es hora de que las mayorías sociales navarras lo hagamos también. No podemos permitir que sigan arrasando el planeta. En nuestra tierra es momento de cortar los raíles del TAV y los cimientos de todos los megaproyectos del desarrollismo que amenazan el herrialde. Desde Lekaroz hasta Castejón. Ama Lurra nos lo clama, nuestras hijas lo exigen. Ahora responsabilidad. Una tarea que pasa también, inevitablemente, por neutralizar las plumas del artefacto de Cordovilla.