El TAV en Navarra: ¿debate serio o simple ruido político?

El pasado 19 de septiembre escribía Alberto Catalán de UPN en su pasquín de Cordovilla: “El timo del TAV en Navarra”.

La columna de Alberto Catalán (UPN) titulada “El timo del TAV en Navarra” no aporta soluciones ni análisis, sino que se queda en la queja política y en frases llamativas que buscan más el titular que el debate. Pero el tema del tren de alta velocidad merece algo más que eso: rigor, datos y visión de futuro.

Primero, la supuesta “opacidad” del proyecto. No es cierto. Cualquier infraestructura de este tamaño pasa por infinidad de trámites: estudios ambientales, geológicos, técnicos… todo público y accesible. Que vaya lento no significa que alguien esconda nada: es la realidad de los grandes proyectos en Españistán y en Europa.

Segundo, la idea de que “toda Navarra” pide el TAV. Tampoco. Hay colectivos ecologistas, asociaciones vecinales y partidos que plantean dudas legítimas: ¿es esta la inversión que más necesita Nafarroa ahora, o deberíamos priorizar sanidad, educación o mejorar la red ferroviaria convencional? Tildar estas preguntas de “radicales” no ayuda; al contrario, empobrece el debate.

Tercero, la queja sobre que otras comunidades reciben más kilómetros de vía o más inversión. Las comparaciones son fáciles, pero injustas: no es lo mismo trazar una línea recta en la meseta que atravesar la Sierra de Aralar. Y, además, Nafarroa depende de coordinarse con Euskadi y Aragón. Esto no es una carrera, es un puzzle entre administraciones.

También se critica que cambien proyectos, como la estación de Tudela. ¿Es un problema revisar decisiones tomadas hace 10 o 15 años con nuevos criterios de eficiencia o integración urbana? Al contrario: sería irresponsable no adaptarse.

Y lo del “timo”… sinceramente, es un eslogan fácil pero vacío. Los retrasos son habituales en cualquier gran infraestructura europea, y lo cierto es que tampoco UPN avanzó gran cosa en este tema cuando gobernaba. Bueno sí, avanzó en vaciar la CAN y dejarnos deudas eternas como sus “peajes a la sombra”.

El verdadero debate no es si gritamos más fuerte a favor o en contra del TAV, sino si este gasto multimillonario es la mejor apuesta para el futuro de Nafarroa. Lo que necesitamos no son eslóganes, sino transparencia, realismo y un plan consensuado que ponga por delante el interés común de la ciudadanía.

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