El Diario de Navarra se suma a la cruzada para tumbar el gobierno de Sánchez y María Chivite

El Diario de Navarra en primera línea de esa ofensiva reaccionaria cuyo objetivo es que la derecha vuelva a tomar el poder.

Lleva estos últimos días el Diario de Navarra una frenética campaña de acoso y derribo tanto del Gobierno de Pedro Sánchez, como el de María Chivite en Navarra. Sus editoriales de los días 20 y 21 de junio, las noticias en primera plana reflejando las interesadas filtraciones del informe de la UCO, el tratamiento más propio de la prensa del corazón de las andanzas del «don Juan» Ábalos…, reflejan el alineamiento del periódico de Cordovilla con la ofensiva del bloque de las derechas españolas que, en diferentes frentes, judicial, policial y mediático, llevan contra el gobierno socialista. Con la salvedad de que aprovecha la ocasión y la manida idea, aireada profusamente por los medios interesados, de que «el origen de la trama corrupta está en Navarra», para arremeter, de paso, contra el gobierno de María Chivite.

Sin embargo, en ningún momento el «libelo» derechoso, hace mención alguna que en el «régimen del 78» y debido a los partidos, principalmente el Partido Popular y PSOE, que han garantizado su continuidad hasta ahora, la corrupción no tiene una carácter marginal, sino estructural. Con el «emérito» a la cabeza, o escándalos como el de la Gürtel en el gobierno de Mariano Rajoy.

En el Estado español, donde se amalgaman las lacras heredadas de la simbiosis entre el capitalismo, medio siglo de despotismo franquista y una Transición política que reacomodó, bajo una supuesta cobertura democrática, a las élites del poder, constituyen «el humus» sobre el que se siguen haciendo grandes negocios eludiendo los controles legales establecidos.

Nunca informará el Diario de Navarra, por ejemplo, de cómo la empresa Acciona, está participada mayoritariamente por la familia Entrecanales, una de las constructoras más beneficiadas por el dictador Franco, que utilizó mano de obra esclava republicana, y que forma parte del Cártel de las grandes constructoras denunciadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, por amañar las adjudicaciones de obras públicas en el año 2022.

¿Por qué no hay ninguna línea de investigación abierta para las empresas corruptoras? Cosa que no implicaría grandes problemas para la UCO ya que el que fuera mando de ese cuerpo policial, Manuel Sánchez Corbí, condenado por torturas, indultado por el PP y condecorado posteriormente, es ahora cargo directivo de Acciona (¡¡¡).

El caso Santos Cerdán, Ábalos y Koldo, está reforzando la agenda golpista por parte de la derecha. Campaña que estaba puesta en marcha muchos antes de que la UCO y ciertos medios filtrasen de forma interesada y parcial, datos sobre este caso de corrupción y posible financiación irregular del PSOE. Y que viene del tratamiento a las demandas independentistas catalanas, la ley de amnistía para los participantes en el «procés», el enfrentamiento del poder judicial con el gobierno…etc.

Esta crisis se produce con un PSOE cada vez más desideologizado, incapaz de llevar a cabo la regeneración democrática que prometió hace poco más de un año.

Pero también sabemos que no serán el PP y Vox quienes acaben con la corrupción, ya que ésta se encuentra en sus propios genes franquistas y en sus vínculos con las grandes corporaciones y empresas. Su llegada al gobierno conllevaría una involución reaccionaria en todos los frentes.

El Diario de Navarra, se apunta a estar en primera línea de esa ofensiva reaccionaria cuyo objetivo es que la derecha vuelva a tomar el poder, y en concreto, a que en Navarra, UPN que lleva tiempo sin pisar alfombra roja, vuelva a sus poltronas para así encauzar mucho mejor sus proyectos económicos, sus chanchullos políticos y seguir mangoneando en lo que consideran su particular «corralito foral».

La cuestión no debería estar centrada en si elecciones anticipadas, o cuestión de confianza, sino en que las organizaciones sindicales y sociales en general unan sus esfuerzos para crear las condiciones de un giro a la izquierda tanto en el plano democrático, como eco social y cultural, y hacer frente a esta amenaza involucionista.