Del Burgo: Tu Libertad de Expresión es la Herencia de Nuestra Dictadura

Cuando el hijo del verdugo se hace la víctima. Desmontando la retórica tóxica de Del Burgo.

Señor Jaime Ignacio del Burgo:

Su último artículo en el panfleto franquista de Cordovilla “Sobre los sucesos del 30 de octubre: demasiadas preguntas sin respuesta” confirma una ley universal: la manzana no solo no cae lejos del árbol, sino que insiste en pudrirse en el mismo suelo autoritario. Su texto no es análisis, es la carta de presentación de una herencia ideológica que usted lleva como estandarte: la del franquismo sociológico que nunca superó la Transición.

1. El hijo de verdugo jugando a víctima. Resulta grotesco que quien proviene de un linaje político forjado en la dictadura —esa donde se suspendían libertades, se encarcelaba a periodistas y se fusilaba a disidentes— hoy se erija en paladín de la “libertad de expresión”. La hipocresía alcanza aquí su cenit. Su familia política representó la antítesis de todo lo que ahora dice defender cuando conviene a sus intereses. ¿Con qué autoridad moral habla de violencia quien defiende o blanquea un régimen que institucionalizó el terror de Estado?

2. La añoranza del “orden” de porra y sotana. Su pánico ante los encapuchados no es por la violencia en sí —su tradición ideológica la ejerció con impunidad desde el poder—, sino porque esa violencia no está al servicio de su bando. Cuando la porra es “de los nuestros”, es orden público. Cuando es de “los otros”, es terrorismo. Su retórica es la del nostálgico que añora los tiempos en los que la policía no tenía que “compartir avances” con nadie, porque mandaba la Ley de Peligrosidad Social.

3. Su ETA imaginaria: un espantajo para esconder su programa. Necesita inventarse una reedición de ETA y una conspiración comunista internacional porque, sin el espantajo del “enemigo existencial”, su ideario se reduce a lo que siempre fue: la defensa de una España uniforme, centralista y autoritaria que el conjunto de la sociedad ya superó. No le preocupa la violencia, le preocupa perder la hegemonía del relato.

4. Usted no quiere respuestas, quiere una caza de brujas. Sus “preguntas sin respuesta” son pura pantomima. Lo que usted ansía no es una investigación, es una purga. Un regreso a los métodos de su padre, donde bajo la acusación de “rojo-separatista” se podía suspender cualquier garantía. Su artículo es el manual del inquisidor moderno: primero se demoniza, luego se equipara con el Mal absoluto (el comunismo, ETA), y por último se justifica cualquier medida excepcional.

En resumen, su texto es el lamento de quien extraña la España del “Movimiento Nacional”. Un lamento reaccionario que, afortunadamente, la mayoría de la sociedad hemos archivado junto con los vestigios del régimen que añora.

No escriba sobre terrorismo cuando su herencia política se construyó sobre él. No hable de libertad cuando su tradición ideológica la aniquiló. Y no pretenda dar lecciones de democracia cuando su brújula moral sigue apuntando al Valle de los Caídos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba