AP-15: El monumento al expolio de UPN y el silencio cómplice de su «Diario»

Diario de Navarra no fiscaliza este expolio; lo envuelve en nostalgia para que parezca gestión responsable.

El relato que recientemente (31-01-2026) nos ofrece Aser Vidondo en Diario de Navarra intenta presentar los 50 años de la AP-15 como una aséptica crónica de «vaivenes» e hitos técnicos. Sin embargo, tras la fachada de rigor histórico se esconde un ejercicio de amnesia selectiva: la omisión del papel de UPN como arquitecto del secuestro de nuestras carreteras y la función del propio periódico como altavoz publicitario de este modelo. Para cualquier navarro o navarra que cada día paga un peaje abusivo para ir a trabajar o estudiar, estos 50 años no son una efeméride técnica, sino una herida abierta en el bolsillo. Lo que el artículo evita explicar es que, si hoy seguimos pagando, es porque la derecha regionalista decidió que el beneficio de las constructoras era sagrado y el bienestar de la ciudadanía, prescindible.

Lo que Vidondo olvida mencionar en su repaso histórico es el nombre propio que personifica este escándalo: Miguel Sanz. No hay mejor ejemplo del «negocio redondo» que el del expresidente de Navarra. Tras años de Gobiernos de UPN que protegieron y mimaron la concesión de Audenasa, Sanz acabó sentado en el Consejo de Administración de la empresa, a través del grupo Itínere. Es el círculo perfecto de la política de UPN: primero firmas la prórroga que hipoteca a los navarros hasta 2029 y, después, cobras de la empresa que recauda esos peajes. Es una burla a la ética pública que Diario de Navarra prefiere ignorar para no manchar la imagen de su referente político.

No sorprende el tono del artículo. Diario de Navarra ha sido, durante décadas, el encargado de normalizar lo inaceptable. Al presentar la prórroga de la concesión de 1997 como una medida necesaria para «cubrir deuda», el medio actúa como el departamento de relaciones públicas de la derecha. Lo que no cuentan Vidondo ni su medio es que aquella firma bajo el mandato regionalista fue una traición: una autopista que debía ser gratuita en 2014 fue encadenada por 15 años extra. El «Diario» no fiscaliza este expolio; lo envuelve en nostalgia para que parezca gestión responsable.

La historia de la AP-15 es el ejemplo de libro del capitalismo de amiguetes: rescate con dinero público cuando en los 80 la empresa no era rentable, privatización de los beneficios en cuanto el negocio empezó a dar millones, y el peaje como un impuesto perpetuo. Navarra es copropietaria de Audenasa al 50%, lo que significa que el propio Gobierno Foral ha sido cómplice de un sistema que cobra a sus ciudadanos por moverse dentro de su propia comunidad.

La «gran cagada» de UPN, que el artículo de Vidondo intenta diluir entre kilómetros y fechas, tiene consecuencias reales: accidentes en las vías alternativas saturadas y un lastre económico para la Ribera y la Zona Media. No aceptemos el relato de la «historia de vaivenes». La AP-15 es la historia de una estafa orquestada por UPN, cobrada por sus líderes en Consejos de Administración y protegida por su aparato mediático de cabecera. En 2029 no solo debe revertir la carretera; debe terminar para siempre un modelo que entiende Navarra como un cortijo privado. La próxima vez que leamos a Vidondo hablar de «incógnitas», recordemos que las respuestas están en las actas de los gobiernos de UPN que su propio periódico siempre prefirió no cuestionar.

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