Álvaro Bañón: el recadero de los de arriba dándonos lecciones

Se marca en Diario de Navarra un “Maduro Askatu” que huele a rancio. Otra vez intentado explicarnos qué es la “democracia” mientras defiende el bolsillo de los poderosos.

Lo de Álvaro Bañón en el Diario de Navarra es de traca. Es el típico ejemplo de cómo la élite de aquí intenta darnos lecciones de democracia al resto del mundo. Pero no nos engañemos: Bañón no es un analista neutral, es el relaciones públicas de la derecha de toda la vida. Escribe desde su despacho de empresario, mirando por encima del hombro a cualquiera que hable de justicia social o de que el pueblo mande.

Tiene gracia que se las dé de «economista» y luego se le olvide mencionar cómo las sanciones económicas están asfixiando a la gente en Venezuela. Prefiere tirar del guión de siempre y hablar de «tiranos» en vez de reconocer que el capital internacional —esos amigos suyos de la línea de UPN— le ha robado a mano armada los recursos a un país entero. Para este señor, la economía solo mola si sirve para que las multinacionales se forren, no para que la gente tenga para comer.

Se nota que le pica lo de «Askatu». Le da pánico que Navarra levante la vista y sea internacionalista. Su sueño es una Navarra que sea un cortijo cerrado, obediente a lo que digan en Madrid o Washington. Que en los barrios obreros de Iruña, como en la Rotxapea, la gente se solidarice con Venezuela le rompe los esquemas. Se ríe de las pintadas en las paredes porque le da miedo que los muros digan las verdades que sus periódicos intentan tapar.

Bañón va de juez moral, con ese aire de superioridad tan típico de la derecha rancia. Él decide quién es libre y quién no, cuando su partido (UPN) ha aplaudido cada guerra y cada invasión que le ha venido bien al Occidente adinerado. Su «libertad» es de cartón piedra: mucha libertad para que el empresario haga lo que quiera, pero castigo para el que no se baje los pantalones ante lo que mande Estados Unidos.

Que el Diario de Navarra le ponga la alfombra roja solo confirma de qué pie cojean: son la voz de los que mandan. Atacar a Maduro en 2026, después del secuestro ilegal que le hizo EE. UU., es ponerse del lado del matón del barrio. Bañón y los suyos no saben qué son los derechos humanos; solo conocen el derecho del fuerte a pisar al débil. Por mucho título y mucho carné que tenga, lo suyo es una defensa de la piratería de toda la vida. Frente a su chulería, nos queda la solidaridad de la gente de a pie.

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