Agur eta ohore, Juan Mari Feliu: El montañero que dibujó los caminos de la patria

✍🏻 Diablo de Navarra

Hay hombres que pisan las cumbres para conquistarlas y otros que las recorren para darles sentido, protegerlas y entregárselas a su pueblo. Juan Mari Feliu Dord pertenecía a estos últimos. Con su partida, Euskal Herria no solo pierde a un pionero del montañismo y la cartografía; despide a un activista incansable de la memoria, de la tierra y del mapa sentimental e histórico de Nafarroa.

Para comprender a Feliu no basta con enumerar los miles de kilómetros que trazó ni las decenas de guías que firmó. Hay que remontarse a aquellos años oscuros donde caminar por la montaña era también un acto de resistencia cultural y política. En una España silenciada por el franquismo, la montaña fue el refugio de la libertad y el euskera. Feliu no solo entendió el monte como un espacio deportivo, sino como el corazón latente de la patria vasca. Imposible olvidar aquel hito de dignidad cuando, tras hollar la cumbre del Huascarán en los Andes en 1967, desplegó junto a sus compañeros la ikurriña, desafiando al régimen y pagando por ello con el procesamiento y la represión a su regreso.

Como impulsor del senderismo moderno, Feliu fue el gran arquitecto del trazado del GR-11, cosiendo los Pirineos de mar a mar y uniendo los territorios vascos a través de sus cumbres. Cada hito de pintura roja y blanca que señaliza nuestros senderos lleva un pedazo de su empeño por democratizar la naturaleza, respetarla y enseñarnos a amarla. Feliu trazó mapas para que el pueblo no se perdiera, ni en la geografía ni en su historia. Sus investigaciones sobre los pueblos deshabitados y el patrimonio de Nafarroa devolvieron la voz a las piedras que el abandono pretendía condenar al olvido.

Nos deja el maestro, el expresidente de la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada, el divulgador riguroso y el abertzale comprometido que nunca concibió la patria sin sus montañas, ni las montañas sin su gente.

Hoy las cumbres del Pirineo, desde Larra hasta Jaizkibel, amanecen con una niebla distinta, de luto y respeto. Juan Mari Feliu ya ha alcanzado la cima definitiva, pero su huella queda marcada para siempre en cada sendero de nuestra tierra.

Lurra dakizula arina, Juan Mari. Honor y gloria a los mendizales que hacen patria al caminar.

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